Un Semillero que crece

Alfredo “Pato” Peñoñori charló con nosotros sobre su trabajo en el fútbol infantil y recreativo y los proyectos y continuidades en la cantera del club.

Social viene haciendo un trabajo importante en su Escuela de Fútbol, con aspectos de gran envergadura como el viaje anual de una categoría a un torneo en Brasil, el campeonato internacional “Copa Club Social” y otros aspectos que han potenciado nuestra calidad de desarrollo en infantiles. Sobre eso y demás asuntos vinculados con el club y el deporte nos habló “Pato” Peñoñori, uno de los ideólogos e impulsores de los últimos cambios.

¿Hace cuánto tiempo y por qué estás participando en el fútbol infantil?
Hace tres años que estoy acompañando el fútbol infantil y recreativo. La primera excusa fue cuando la Categoría 2001 viajó a Brasil en el año 2015, que a su vez hicimos el primer torneo internacional (Copa Club Social) y coincidía con el 70° aniversario del club. En esos aspectos empezamos a trabajar un año antes con Martín Arrechea, teníamos hijos en esa categoría y nos hizo estar más cerca de lo que sucede en el fútbol infantil. Adolfo Harisgarat estaba en su último año de presidencia en aquel 2015 y me pidió repetir el esfuerzo para que la categoría siguiente (2002) viajara a Brasil a jugar. A partir de ahí asumí el compromiso de acompañarlos en la organización del viaje. Esto, sumado a la ausencia de subcomisiones, hicieron que de a poco me metiera más, especialmente acompañando el trabajo de los profes, que tienen la visión más puesta en el laburo de ellos que es de corto plazo y tratar de poner otros objetivos como puede ser el armado de equipos, que es un poco lo que se consolidó este año.

¿Por qué este año?
Porque en el 2018, a través de varias charlas especialmente con Nano Auciello, que tiene experiencia en su paso por la filial de Barcelona en Buenos Aires, quisimos aumentar la relación entre los profesores y los chicos. Tenemos una escuela que anda en el orden de los 160 jugadores entre fútbol recreativo, que son todos los más chiquitos sin límite de edad, y fútbol infantil, que son la categoría 9na, 8va y 7ma, que ya juegan en cancha grande, con réferi oficial y por puntos. Este año que pasó la 7ma categoría fue la 2004, la 8va la 2005, que fue campeona en la segunda mitad del año, y la 9na fue la 2006. Sobre la base del histórico esquema de tres profesores, teníamos un jugador cada 50 chicos. Si bien los profes participaban en todas las categorías, quisimos hacer dos cambios: pasamos de tres a cinco profes e incorporamos un tercer día de entrenamiento, donde conseguimos que un día nos prestaran el gimnasio de la sede porque los más chiquitos si no tienen un lugar protegido en invierno dejan de ir. Puntualmente entraron a trabajar Fernando D´angelo, en un doble rol de profe y preparador de arqueros, Federico Roncoroni, ya que nos parecía importante sumar gente identificada con el club, y Santiago Peñoñori (Sosita) que también era sangre joven que trasmitía y llegaba mucho a los más chiquitos.

Este año que Sosita no está, ¿entra alguien nuevo?
La idea es que ese lugar, que es ad honorem, lo cubran chicos que están jugando en nuestras inferiores, siempre supervisados por Ulises y Nacho. Está bueno darle la oportunidad a los jóvenes que ya fueron dirigidos por los profes más grandes.

Más allá de lo que han venido trabajando, ¿qué aspectos pensás que deberían mejorar?
Me gustaría que los chicos tengan mayor interacción en lo que hace a viajes, creo que es algo que arma equipos, entusiasma. Los que tendrían que viajar mucho más son los más chiquitos, porque eso también potencia mucho el acercamiento a los padres. Tuvimos una invitación a un torneo en Mar del Plata pero entre lluvias y calendario no pudimos ir, pero tenemos como objetivo participar, tener intercambios, encuentros amistosos, etc. Otro objetivo es una campaña que acabamos de lanzar, para que los chicos del fútbol recreativo, que son más o menos 60, tengan cada uno una pelota. El club tiene muchísimo material pero queremos más para que los chicos se desarrollen mejor. En el fútbol formativo es importante que haya una pelota por chico, para tener más contacto y disminuir las dificultades que ellos tienen para trasladarla y demás. La campaña, que inicialmente hicimos con los padres del fútbol infantil, consiste en una iniciativa de YPF con pelotas muy lindas que se entregan a quienes tengan 4000 kilómetros Serviclub, y en caso de no tenerlos se adquiere por $400. Hemos recibido bastantes y ya la abrimos a todos los socios a través del Facebook del club, hasta llegar a 60 pelotas. Otra cosa que se incorporó en el año 2018 es en determinadas épocas del año un tercer tiempo cuasi nocturno. Se dividió la escuela en cuatro grupos por edad y todas las semanas un grupo se queda a cenar. Cada uno lleva algo para comer a la parrilla, los profes cocinan y le sumamos recreación y capacitación. El año pasado hubo, por ejemplo, una charla de arbitraje y reglamento con Martín Zabaljauregui; se trabajó en jornadas de bullying y nos gustaría sumar nutrición y descanso, explicar las limitaciones y el desgaste que produce la salida nocturna y el alcohol de cara un partido y demás. Está bueno que sepan que no es lo mismo hacerlo que no hacerlo. Volveremos a tener el viaje a Brasil como proyecto (por quinto año consecutivo), que se había puesto difícil con el tema del dólar y porque los fondos que el club nos daba iban a ser destinados a la cancha de sintético, pero ahora conseguimos pasajes un poco más baratos que los del año pasado, largamos una rifa, vamos a hacer una venta de pizzas y los padres pusieron un poco más de lo que han puesto en años anteriores, así que creemos que vamos a llegar.

Mencionaste al proyecto de cancha sintética para hockey y fútbol. ¿Qué la aporta al club?
Es algo valiosísimo que todas las canchas estén en buen estado, una cuenta pendiente del fútbol dolorense. Cuando uno hace un pase y este llega sin impedimentos uno toma seguridad, se anima más y aprende mejor. Me ganarán cuando me toque ir a jugar a una cancha mala, pero yo aprendí a jugar al fútbol y cuando estén dadas las condiciones voy a tener gente que sabe, que intenta, que hace rotar la pelota, sale para un lado o el otro. Además creo que en condiciones climáticas adversas no es lo mismo el barro en cancha de pasto que la humedad en un sintético, o sea que también nos daría una regularidad de entrenamiento más pareja y constante, porque con la condición de napas de los últimos dos años hemos pasado hasta cuatro y cinco meses sin poder usar la cancha grande. Va a ser la única cancha de sintético de hockey de Dolores, así que hay mucha expectativa de que el club explote desde ese lugar, “monopolizando” la actividad de ese deporte y permitiendo poder participar en ligas más competitivas donde exigen ese tipo de terreno. Así que este año buscaremos recaudar plata, aprovechando una serie de eventos que organizan los chicos del Franklin donde además de generar un fuerte sentido de pertenencia nos dan un ingreso económico importante. Cuando arranquemos con los movimientos de tierra, que se hacen en clima cálido, ya contaremos con una base importante.

¿Con los profes de la Escuela de Fútbol tratás de estar en comunicación permanente y les pedís cosas puntuales?
La tecnología te pone en comunicación permanente, desde la coordinación para conseguir una combi hasta comentar lo sucedido en las jornadas de fútbol infantil. De situaciones propias o de terceros, como cuando un día un réferi en la cancha del CEF paró el partido porque un padre no paraba de insultar y discutíamos si tomar una decisión o no. Al cabo de tres o cuatro años hay un montón de cosas que fluyen, por lo menos desde mi lugar se trabaja más la excepción, ellos también proponen cosas y esto está muy bueno.

¿La Liga Dolorense de Fútbol fomenta que los chicos se desarrollen y disfruten?
No, creo que hay cero enfoque en el desarrollo. Hay un formato establecido y el único objetivo es cumplirlo. Quizás es por una limitación económica. Para mí hay que replantearnos el tamaño de las canchas. Cuando arrancó el 2018, un chico categoría 2006 jugando en una cancha como la de Social o el nuevo predio de Ever Ready, con un arco gigante, me pareció un despropósito, y esas cosas a nadie se le ocurre replantearlas. Hay que dejar de lado la competitividad, lo que hay que hacer en esta etapa es incentivarlos a que se diviertan y aprendan.

¿No ha salido ninguna idea de parte la Liga?
Nada, y cuando uno llega allí con una propuesta se choca contra las limitaciones económicas de algunos clubes y otras tantas intelectuales de las personas. Los cambios son siempre difíciles pero hay que darlos. Nosotros hemos tenido dos o tres proyectos presentados con mucho esfuerzo y algún dolor de cabeza como fue la recategorización de la 6ta división, que buscaba evitar que ingresaran tan chicos a cancha grande, y lo logramos. Otro tema es la falta de seriedad en lo que hace a calendarios y reglamentaciones. No tener en claro cuándo empiezo, como hoy en el fútbol mayor, es una discusión que se tenía que dar en octubre. Pero hay que tener en cuenta que la Liga son los clubes, ellos deciden personas y proyectos, y en ese esquema no hemos tenido avances.

En líneas generales, más allá de los aspectos que mencionaste que te gustaría mejorar, ¿estás conforme lo que es hoy el fútbol infantil y recreativo en Social?
Sí, el 2018 fue el año que más conforme sentí a los padres, que para mí es un termómetro importante de cómo salieron las cosas. Tuvimos una cena de fin de año donde yo no pude asistir por estar enfermo pero hubo un gran acompañamiento, y de ellos recibimos una conformidad y un agradecimiento a nuestro trabajo y el de los profes muy grande. Nuestros indicadores son el nivel de satisfacción y como consecuencia de eso el nivel de concurrencia de chicos. La escuela tiene que crecer indefinidamente en la medida en que hagamos las cosas bien. Sé que hay límites, porque excederse en el número de chicos hace que muchos no puedan participar y busquen otro club. Pero en las categorías más chicas, donde no hay tanto nivel de competencia y se busca que participen todos, siempre pienso que tendría que seguir creciendo. El fútbol infantil trae un montón de nuevos socios, porque entran y se sienten bien tratados y respetados. Hemos recibido gente que tuvo alguna falencia en el trato en algún otro club, y los chicos que se nos han ido, en general, tuvieron más que ver por la imposibilidad de jugar y no por quejas puntuales. Todos están muy atentos inclusive a las acciones de bullying u hostigamiento, así que en líneas generales pudimos cerrar un buen año.  

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